9 leyes de las relaciones felices

Una relación feliz no es magia ni un accidente. Es el resultado del esfuerzo de dos personas que reconocen el valor de la otra y están dispuestas a construir juntas la armonía.

I. La ley de la atracción

Siempre atraemos a nuestra vida exactamente el tipo de persona que somos. Si no estás satisfecho con tu entorno, mira en tu alma. Si crees que tienes suerte con la gente, es sólo porque tú mismo eres buena gente. Por lo tanto, si quieres atraer a una persona decente a tu vida, conviértete en una persona así.

II. La ley de causa y efecto

Lo que damos es lo que recibimos. Trata a tu pareja como te gustaría que te trataran a ti.

III. La ley del amor

Todos necesitamos mucho el amor. Amor significa aceptación, sinceridad, ternura, cuidado, voluntad de dar y asumir responsabilidades, fiabilidad, desinterés, generosidad. Y cuanto más mostramos estas cualidades, más recibimos a cambio. Manifestaciones como el miedo, los celos, la dependencia, la manipulación, el control, las reclamaciones, los reproches destruyen las relaciones y no tienen nada que ver con el amor.

IV. La ley del poder de las palabras

Todas las palabras tienen poder. Las palabras pueden curar, también pueden matar. Cuidado con lo que dices. Las etiquetas, los insultos, los reproches crean heridas en el alma difíciles de curar. Tienen un efecto irreversible. Porque en el alma de cada persona hay un niño que siente el miedo a ser rechazado. Teme subestimar tu capacidad de herirlo. Usa el poder de las palabras sólo para palabras cálidas, cumplidos, aprobación, apoyo.

V. La ley de la confianza

La confianza es un elemento vital. Sin ella, una persona se vuelve desconfiada, ansiosa y llena de miedos, y el otro se siente atrapado emocionalmente, como si no le dejaran respirar libremente. Los celos son miedo a la soledad, baja autoestima y autodesprecio. La confianza es un elemento esencial del amor verdadero.

VI. La ley de la sinceridad

Sé sincero. El amor nunca es estacionario; es como una planta que crece y florece o se marchita y muere. Todo depende de lo que hagamos con él. La comunicación sincera es como el agua, sin ella la planta no puede sobrevivir. Háblale al otro de tus deseos, tu actitud y tus sentimientos. Haz saber a tu pareja que la quieres y la aprecias. Nunca tengas miedo de decir «te quiero». No temas elogiar a tu pareja. Los elogios sinceros, como el sol para una planta, insuflarán nueva vida a su relación.

VII. La ley de la entrega

Amar significa dar una parte de ti mismo. Si quieres recibir amor, sólo tienes que darlo. Y cuanto más das, más recibes. El amor es como un boomerang que siempre vuelve. Quizá no siempre de la persona a la que se lo diste, pero el amor volverá a ti. Y volverá multiplicado por cien. Es importante recordar que tenemos un suministro ilimitado de amor. No lo perdemos cuando lo damos. Y la única forma de perder el amor que llevamos dentro es no dárselo a los demás. Una de las razones por las que la gente rara vez siente amor es que espera a que otro le ame primero. Pero es como un músico que dice: «Tocaré música sólo cuando la gente empiece a bailar». O esperar que un fuego esté caliente sin ponerle leña. El amor verdadero es incondicional, no pide nada a cambio. La fórmula secreta para una relación feliz de por vida es prestar siempre atención no a lo que puedes tomar, sino a lo que puedes dar.

VIII. La ley del tacto

El tacto es una de las expresiones más poderosas del amor que fortalece las relaciones. Tocar a una persona significa tocar su alma. Quizá por eso, cuando nos sentimos ofendidos por alguien, decimos: «¡No me toques!». Abraza a tu ser querido más a menudo sin motivo, cogidos de la mano. Unos investigadores realizaron un experimento en una clínica londinense. El cirujano jefe solía visitar a cada uno de sus pacientes la víspera de la operación para responder a sus preguntas y explicarles las características generales de la operación. Y durante el experimento, el cirujano cogía la mano de cada paciente durante los pocos minutos que hablaba con ellos. Estos pacientes se recuperaron 3 veces más rápido que los demás. Cuando tocamos a alguien con cariño, cambia tanto nuestra fisiología como la suya: disminuye el nivel de hormonas del estrés, se relaja el sistema nervioso, mejora el sistema inmunitario y mejora el estado emocional.

IX. La ley de la libertad

Si amamos a alguien, tenemos que dar a nuestra pareja la libertad de tomar sus propias decisiones, de vivir como quiera, no como nosotros queramos. Cada uno de nosotros necesita su espacio personal. Las personas necesitan ser libres en las relaciones porque, de lo contrario, se sienten atrapadas. Si realmente quieres a alguien, tienes que respetar sus deseos y necesidades. No siempre es fácil dejar marchar a alguien a quien amas, pero no hay otro camino. La sabiduría mundana dice: «Cuanta más libertad damos a otra persona, más cerca está de nosotros».

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