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El síndrome de la vida aplazada: cómo salir de la zona de esperaCuántas veces nos prometemos a nosotros mismos empezar a hacer ejercicio el lunes, empezar a cumplir nuestros objetivos de Año Nuevo, «si tengo más tiempo, me dedicaré a mi afición favorita», «ganaré más dinero y por fin me curaré como es debido»… La lista de promesas y deseos no hace más que aumentar, y seguimos aplazando la vida hasta más tarde. El «más tarde» es una ilusión; esos momentos mágicos nunca llegarán si sigues posponiendo tus sueños y aspiraciones. ¿Qué es el síndrome de la vida aplazada?El síndrome de la vida aplazada es una condición en la que parece que la vida soñada llegará en el futuro. La persona espera un momento o acontecimiento que le proporcione las condiciones más favorables para la realización de sus deseos. En el libro de Maggie Jay «Los años importantes. Why You Shouldn’t Put Your Life on Hold», la autora llama a este estado un «ensayo de vida». Es una vida de sueños que no te permite disfrutar de los momentos presentes. Es una expectativa constante de un futuro brillante. Es una vida inconsciente que, en última instancia, te hace sentir insatisfecho. El síndrome de la vida aplazada se manifiesta en la sensación de que la verdadera felicidad aún está por llegar. Este estado es similar a una búsqueda interminable del horizonte. La gente aplaza constantemente las cosas importantes, esperando que el momento perfecto les llegue en el futuro. Siempre hay excusas de por qué no ahora. ¿Por qué surge este estado?A menudo, el síndrome de la vida aplazada es una especie de mecanismo de defensa psicológico y un miedo a salir de la zona de confort. El nivel de confianza y seguridad en uno mismo desempeña un papel crucial en este caso. Una persona puede tener objetivos y deseos concretos, pero teme perseguirlos por miedo al fracaso. Este miedo también puede verse reforzado por la situación inestable del país. El llamado pensamiento en túnel se da en el caso del síndrome de la vida retrasada. Es decir, una persona se queda estancada en una idea determinada: «cuando esto se acabe», «cuando consiga un ascenso», «cuando gane suficiente dinero». La atención se centra en los obstáculos que le impiden construir un futuro feliz. La vida real pasa de largo. Si dejas tu vida en suspenso, siempre te faltará algo para ser feliz: un coche nuevo, un sueldo mayor, una casa más espaciosa. ¿Cómo puedes ayudarte a ti mismo hoy?La vida no es una representación, no se necesitan ensayos. No puedes cambiar tu mentalidad por completo en un día, pero hay ciertos pasos que te ayudarán en el camino: 1. Cada día ofrece oportunidades valiosas. En primer lugar, tienes que darte cuenta de que la vida es aquí y ahora, y no puedes recuperar los días, meses y años de «vida en previsión». Cada día presenta ciertas oportunidades: nuevos conocidos, ideas interesantes, situaciones que pueden suponer cambios positivos en la vida. Pero si estamos atascados esperando el «mejor momento», simplemente no nos damos cuenta de ellas. 2. Piensa en tus aspiraciones. ¿Encuentran realmente una respuesta sincera en tu corazón? ¿O son simplemente impuestas por la sociedad o la familia? Escúchese, los verdaderos deseos no provocan resistencia interna, sino que inspiran. Imagina que tu aspiración se ha hecho realidad. ¿Sientes una alegría sincera? Si no es así, deberías replantearte tus objetivos. 3. Deseos concretos y plazos. Los sueños vagos sin plazos concretos seguirán siendo fantasías. Todos esos «algún día», «de alguna manera», «tal vez» no hacen más que dejar la vida en suspenso, lo que sólo te adormece en una cómoda expectativa de cambio. Sé específico con tus objetivos y determina cuánto tiempo al día o a la semana puedes dedicar a su realización para conseguir lo que quieres en un plazo determinado. 4. Pequeños pasos hacia un gran objetivo. Lo principal en el camino hacia una vida mejor es empezar. Incluso las pequeñas acciones conducen a grandes cambios. Es importante no esperar resultados instantáneos, sino apreciar cada pequeño progreso y no detenerse. 5. Piensa y actúa. Las largas deliberaciones generan dudas y sólo te atrapan aún más en la trampa de la inacción. Puedes ajustar tus próximos pasos cuando ya has dado el primero. La confianza llega en el proceso de la acción. 6. El cambio es desarrollo. No debemos tener miedo al cambio, porque es el cambio el que nos permite avanzar, no sólo seguir la corriente. Los cambios te permiten deshacerte de estereotipos, te abren más oportunidades, te enseñan a adaptarte a nuevas condiciones y te dan confianza. 7. Alegría en el camino hacia la meta. La realización de los verdaderos deseos aporta alegría en el proceso de consecución, no sólo en el momento del resultado. Al fin y al cabo, ganamos nuevas emociones, conocimientos, descubrimientos, habilidades y experiencia. 8. Decir sí a las oportunidades. A menudo renunciamos a cosas que realmente nos interesan por inseguridad o simple pereza. Así, no dejamos que entren más colores brillantes en nuestras vidas. Di sí a una nueva afición, a un encuentro imprevisto o a un viaje. 9. Regálate alegrías ahora. No compres cosas «para más tarde», no esperes a un momento especial para ponerte tu ropa favorita o usar cosas bonitas. Cada día tiene momentos especiales, y hoy puedes crear el estado de ánimo que desees. 10. Aprecia lo que tienes. La felicidad no está en algún lugar del futuro, sino en lo que nos rodea cada día. ¿Por qué no disfrutar del cálido abrazo de tus seres queridos, de una taza de café con los amigos, de un momento de paz en un día ajetreado? Vivir en el aquí y ahora significa aprender a notar y apreciar los momentos de felicidad de hoy. Al fin y al cabo, son decenas de pequeñas alegrías las que llenan la vida de sentido. El mejor momento para hacer cambios es ahora. Empieza hoy y verás cómo la vida brilla con nuevos colores. Cada día trae nuevas oportunidades para dar un paso hacia lo que realmente quieres. Empieza hoy mismo a sentir cómo cambia tu estado interior y a ganar energía para alcanzar nuevos logros. Basado en los materiales del proyecto psicológico HoldYou |
